LA PASADA DE EGÜEZ

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El argentino Eduardo Egüez, es uno de los grandes especialistas del laúd y de la guitarra barroca.
En 20 años dió más de 1200 conciertos en 30 países y grabó o participó en 65 CD.
Aparte de su trayectoria solista, es el creador y director del
Ensemble La Chimera, un grupo de música antigua que juega la carta del early-fusion, mezclando conceptos y músicas de distintas épocas: Madrigales y tangos, Tonos y tonadas… con gran naturalidad y con un resultado impresionante.
En medio de sus innumerables giras, Eduardo Egüez hizo un stop en París para dar un concierto privado (Froberger, Weiss, H.I. Franz von Biber, J.S. Bach) en el TAC (Territoire Autonome de Création).
T.A.C es una magnífica estructura cultural privada de 700 m² impulsada por otro músico argentino, Luis Rigou, que además es el fundador de los estudios de grabación y la productora Malambo, en donde graban muchos musicos famosos y otros que no tardarán en serlo.
Fueron momentos de belleza y poesía, de reencuentro con los amigos, con empanadas y vino.

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> Escuchar S. L. Weiss suite « L’infidèle » por Eduardo Egüez

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Luis Rigou y Eduardo Egüez, iniciadores en los ’80 del mítico grupo Maíz,  en un dúo improvisado de Alfonsina y el mar

fba_02.jpg Rodolfo Parada-Lillo (Quilapayún), E. Egüez y Luis Rigou en el T.A.C

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Luis Rigou, Abel Robino y E. Egüez, después del concierto.

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Las empanadas de Jaime Jara, el chileno más argentino que hemos encontrado. —————————————————————

V.F.

L’Argentin Eduardo Egüez est l’un des meilleurs luthistes du monde.
En 20 ans il a donné plus de 1200 concerts dans 30 pays et particpé à l’enregistrement de 65 CD.

A côté de sa carrière soliste, il a crée et dirige actuellement La Chimera, ensemble de musique baroque qui joue la carte de l’early fusion, mélangeant des concepts et des musiques d’époques différentes, madrigaux et tangos, tonos et tonadas… avec une étonante naturalité et un résultat impressionant.

Entre deux villes d’une de ses nombreuses tournées, il a fait un stop à Paris pour donner un concert privé (Froberger, Weiss, H.I. Franz von Biber, J.S. Bach) au TAC (Territoire Autonome de Création).

T.AC est un magnifique espace culturel privé de 700m² né de l’impulsion d’un autre musicien argentin, Luis Rigou, qui est aussi le fondateur des studios et de la maison de production Malambo, où enregistrent une grande quantité de musiciens célèbres ou en devenir.

Nous avons vécu quelques grands moments de beauté et poésie en compagnie d’amis, autour d’empanadas y vino.

LA ULTIMA FICCION

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Digamos las cosas de entrada como son: adictos a la tele, a internet, a la información, la repetición permanente de las mismas historias contadas una y otra vez por los politicos, analistas, periodistas, y demás bloggers, habíamos pensado haber alcanzado el límite de saturación del lo que se llama storytelling.

Error.

Esta vez es el teatro el que nos vuelve a poner los pies en la realidad.
Confesemos nuestra ignorancia, el dramaturgo-actor-escritor argentino Rafael Spregelburd nos era desconocido hasta ayer. Pero nunca es tarde para descubrir a un montruo así.
La Paranoia es un OVNi que pasó hace un mes en París en el prestigioso Théâtre Chaillot, con una puesta de Marcial Di Fonzo Bo -otro argentino radicado aquí desde los 80- y de Elise Vigier. Esta pieza pertenece la série de 7 obras inspiradas del cuadro Los 7 pecados capitales de Hiéronymus Bosch. « La Estupidez- La Connerie » fue estrenada en París el año pasado pero no la pudimos ver.

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¿Pero de qué va La Paranoia?

Spregelburd, partiendo del principio que nuestro planeta es el único lugar del universo que produce ficción,  emite la hipótesis de que a fuerza de repetirse, el agotamiento de ésta maravillosa invención coincidiría con el fin de la humanidad.
Desde hace miles de años -la obra se sitúa en el veintidosmil y tantos, unas formas de Supra-Inteligencia-Reguladora-Interplanetaria (las « Intelligences ») se nutren vorazmente de todo lo que la humanidad ha producido como ficción: libros, films, recuerdos, comix, TV, radio… para olvidar el aburrimiento al que están condenadas dada su inmortalidad.
Pero ocurre que éstas « intelligences » adictas a la ficción humana se dan cuenta de que los terrícolas últimamente han producido solo ersatz, productos mediocres. Y no están para nada contentas, amenazan con destruir nuestro planeta si en 24 horas no producimos una historia nueva.

Reunidos en Piriápolis, Uruguay, un grupo de élite ha sido designado para hacer el milagro. Brainstorming y creación de ficción en tiempo real entre un matemático especulativo, una escritora de éxito que se cree Barbie, un ciborg emotivo obsoleto y un astronauta argentino en depresión. 


A partir de estas premisas, el espectador tiene que ajustarse el cinturón, ya que Di Fonzo Bo lanza los actores* (y a nosotros también) en una especie de cohete verbal y visual. Un cóctel alucinógeno inyectado de una mezcla de Borges transexual, de un Descartes « style Courrèges » en una obra de Brecht, de Blade Runner para telenovela, de clones de Chávez supervisados por el Superagente 86, de submarinos rusos amarillos y treinta mil cosas más, dichas casi sin parar y a veces con todos los actores hablando al mismo tiempo o al unísono.

De todo este caos podría haber salido un gran megabodrio a gran presupuesto, pero no.

La destreza -porque hay que llamarla así- de los actores, con una dicción milimetrada y metronomizada, una especie de coreografía permanente -cada actor interpreta 3 personajes distintos-, la perfecta utilización del video como decorado o como un verdadero actor hors champ, el humor de los diálogos… Navegamos siempre al borde del precipicio entre soap-opera de Almodóvar, video amateur de los ’80, film de acción dopado con anfetaminas y tratado de filosofía de divulgación.

Todo eso y mucho más, como dice la propaganda…
¿O me estoy poniendo paranoico?

* La Paranoia, de Rafael Spregelburd. Dirección: Marcial Di Fonzo Bo y Elise Vigier. Actores: Pierre Maillet, Marcial Di Fonzo Bo, Elise Vigier, Frédérique Loliée, Clément Sibony, Rodolfo de Souza, Julien Villa.

EUREKA! Torrefactum’09

Nuestro verano itinerante nos llevó a Torrecillas en Cameros, en La Rioja española, donde Abel Robino fué invitado en residencia al Simposio Internacional de Arte Contemporáneo Torrefactum’09, junto a 20 artistas venidos de distintos países.

La Fundación Beatriz Arbelo, organizadora del Simposio, posee una grande y hermosa casa-taller, de inspiración nerudiana, donde los artistas participaron durante casi un mes a un enorme work in progress a la vista de los visitantes.

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Además del trabajo plástico, hubo conciertos y coloquios sobre pintura y poesia en el Museo Vivanco de Briones y toda la obra allí creada será expuesta próximamente en el Museo Würth de La Rioja, en Logroño.

En aquellos días felices, de camaradería y creación,  Abel realizó « Eureka! 25w« .

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Aquí les presentamos un resumen de ese trabajo.


Los artistas se prestaron tambien a nuestra coleccion de retratos con los ojos cerrados.

> clic aqui para ver todos los retratos.

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LES PRINCESSES

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Primera muestra de la primera temporada del renovado Teatro-Auditorio de Poitiers, « Les Princesses » fue un evento coreográfico y musical que hizo una apuesta arriesgada: agrupar 20 coreógrafos y artistas que han marcado la danza contemporánea en Francia desde los años 80. Cuatro horas de danza, música y muchos momentos de poesía.

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Para este proyecto, Odile Azaguri -la directora artística del evento- pudo contar con la música enigmática e imaginaria del compositor argentino Luis Naón (del que ya hemos hablado en Faubourg), y de la interpretación del ensemble Ars Nova de Francia.

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Luis Naon, Abel Robino y los unicornios

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Los espectadores debían elegir entre dos itinerarios coreográficos diferentes y eran guiados por grupos gracias a bailarines disfrazados con máscaras (unicornios, ciervos, chivos… según el grupo)

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Participaron Carolyn Carlson (vidéo) & Larrio Ekson, Guesh Patti, Shiro Daïmon, Nathalie Pernette, Laurent Falguieras, Anna Ventura, Dominique Boivin, Pascale Houbin, Carlotta Ikeda, Odile Duboc, Jean Gaudin, Véronique Ros de la Grange, Jackie Taffanel, Elsa Wolliaston, Hela Fatoumi, y …

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Graziella Martínez.
De ésta ultima les queríamos hablar.

Aérea, con una vincha brillante en la cabeza, y disfrazada como un coche robado, la coreógrafa argentina Graziella Martínez, 67 años, (asociada en la década del ’70 a Topor, Copi, Lavelli, Savary, etc.) organiza el escenario de sus ficciones minímas como una seguidilla de ceremonias en su departamento.

Explorando todos los registros, lejos muy lejos de los standards & tics de la danza contemporánea, Graziella es una mujer que ha elegido el exceso como medida de supervivencia.

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Princesa, gitana o geisha, todo es posible para Graziella Martínez, quien va superponiendo sobre sí misma -como « une princesse déchue« – los vestidos que ha fabricado/recuperado, bailando como si no estuviera allí, -como si no hubiera público- ayudándose y enrrollándose con unos velos/guirlandas/mangueras fluorescentes. Chorreando poesía en un reality show.Al principio, el publico reía como se reían de Susan Boyle, la ahora famosa cantante de Britain’s Got Talent’s, y poco a poco todo se vuelve seriamente desopilante, truculento.

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^Graziella Martinez en los ’60.

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Cuando levanta sus enormes ojos exageradamente maquillados, hay tanta burla y tanta ironía en ella que sólo podemos sucumbir a este oscuro encanto de una nena que nunca se creyó que era princesa.

Que éste humilde homenaje pueda servirle de aliento a Graziella para continuar su trabajo de hada psicodélica.

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Para ver las fotos del evento por el fotógrafo Arthur Péquin > clic aquí

DITARANTO: El Hombre que pelea en la calle

Hugo Ditaranto nació en Buenos Aires en 1930. Creador y fundador, junto a otros importantes poetas, del grupo « El Pan Duro » (Juan Gelman, Héctor Negro, Somigliana…) de tan empinada trayectoria para el movimiento poético de Buenos Aires a comienzos de los 60. También se destaca como prosista y audiovisualista. De lenguaje por momentos explosivo -su poesía desconoce el eufemismo- no rehuye a las palabras que muchos descartarían por « apoéticas » y con ellas golpea.


Agradecimientos a Claudio Acosta (Cameraman) y a Mario Paoletti Continuer la lecture

BAMBALINAS

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Esa noche el Faubourg pasó por Buenos Aires, y se incrustó en el camarín de Jorge Lanata, para ver las tripas de un teatro de revista (porque sobre el escenario toda mentira es verdadera, todo fragmento la eternidad, las vedettes calzan el ultimo modelito de prótesis mamonalgarias y los bailarines son tan machotes que los mejicanos parecen productos desnatados). Aquí el acto escénico que se respira apagadas las luces fluye del drama : “solo existirá esta sola y única vez” .

Y suspiramos una a una las chicas desde una complacencia a lo King Kong, pero estuvimos antes en el camarín preguntando que veríamos, estrategia para saber dónde, el que sugiere, apuesta; nobleza obliga, Jorge nos marcó donde echar el ojo, pero ni MU de lo suyo.

Veníamos a aplaudirlo y no a contarle las costillas, veníamos con los primeros olores de llegaditos a la argentina, con ese vendaval de calor apenas te abren la puerta del avión y uno respira esa masa dulzona y exclama ¡ olor a patria!!!! y no es otra cosa que humedad y antes de llegar al teatro, oímos la fauna, en cada viaje, una moda, en unos fue el CHETO, en otros fue el RE, me REgusta me REcopa te REquiero, pasamos por el forro y los forrassos, pero hoy todos repiten OVBIO aquí estábamos entre la gente que cada vez que afirman algo dicen “DALE” loca generosidad de los que cada ves tienen menos.

Intuíamos que de cerca, las plumas de las bailarinas fuesen de gallinas batarazas, pero no, eran de plumas de ave del paraíso, y nunca sabremos si esas piernas son producto de un crisol de raza o del churrasco universal y así el mundo de las luces que todo lo puede, nos arrinconó en la tercera fila.
Chusmeador de Faubour, aquí va el camarín del artista.

Camarinemos juntos.

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Nos acompañó en aquella soirée la fotógrafa Anita P, el lector puede imaginar con pe, lo que se le ofrezca, desde su inconsciente a la mesa de ventas de su realidad, por ejemplo :  pianista, pirata o panadera y otros tantos oficios mejor pagos pero mas crudos,
Ana nos envío el material de la mala suerte, mezclado con sus propias fotos a exponer en su próxima muestra pero como el azar no existe se mezcló todo y reveló una sopa-art-déco, una kaka-verna colorida.

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Chusmeadores de FBA, te contamos que Faubourg tomó notas también de las cosas que se dicen en la sala antes durante y después :
 
Un pelado refiriéndose a Bush lo tildó de ” el menen de ellos”

Otro refiriéndose al quilombo  judío dijo “tendríamos todos que convertirnos, nos pasaríamos cagándonos de risa de nosotros mismos y seríamos ricos”.

Pero no derrapemos, el nivel era de la bragueta para adentro…
Donde anotamos esta sapiencia porteña : parece que las mujeres estacionan mal los vehículos porque los hombres les han hecho creer que esto (dijo el contador abriendo con el dedo gordo y el indice un espacio mínimo) son 25 centímetros.
 
¿Y cual sería la justa medida para entrar en este tipo de espectáculos?

¿Y si el desenlace del arte de varieté fuese errar en el laberinto de la superficialidad, en busca, porqué no, de un improbable minotauro que lo absuelva de semejante condena?

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Lanata terminó lo suyo con aquellas cartas que la esposa de Mariano Moreno le enviara a su marido, sin saber que ya lo habían arrojado al mar, asesinado ; cartas que nunca llegaron.
Y nos pareció que esto se repetía, porque en Ezeiza, quisimos comprar Crítica de la Argentina y el pibe nos dijo, -“hoy no llegó” y empardando con la idea de aquellas cartas, le dijimos: “no se habrá muerto el gordo che y no lo sabemos?”, el chiste se puso feo y el pibe nos miró de frente, y entre triste y embroncado exclamó “Dios quiera que no”.

En el planeta de los obvios, dios aún cuenta y seguro que dice, DALE.
 
 

UN CUADERNO, UN DÍA

« La figura como límite de lo sólido »  Platón

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La visión del taller era de papelitos, destrucción, restos, hilachas de restos tan común de tantos rincones de atelier, todo tipo de papiromanías, arrojada fuera del círculo de la obra, luciendo cortes muy cuidados, sutilezas dispuestas y menospreciadas después, basura delicada, lo perfecto y mejor, escupido por el piso (si esto no es terrorismo, el esquema es muy parecido).

Restos que, como el título del tango aquel, « Desde el Alma« , son de un lugar de parentesco cercano.

Ya se sabe que los artistas a cada final de serie, antes de pasar al acto siguiente, (cuadro, cosa de arte, dibujo o bodrio sentimental) buscan un lugar donde abandonarse y abandonar, para no contagiar con la imagen anterior, la venidera.

Así crearon el concepto de Cuaderno Felpudo.

Donde uno se limpia, para no entrar en la nueva casa de la flamante obra a realizar -la desconocida-, con rastros de la anterior.

Pero esta particular añoranza de lo imaginario -más que de lo real-, culmina casi siempre en un trabajo práctico y obligatorio: rayar un cuaderno de un solo y abismal golpe, de una sola pasada cubrirlo de cabo a rabo, de tapa a tapa, en el menor tiempo posible.

Sólo faltaba el tema.

Ante tanta basura desparramada, un tsunami de hojas y recortes, materias apartadas de una obra final, partes desterradas por el suelo, resignada, bajo la mesa de trabajo; sin quererlo acabamos de nombrar la vedette, la protagonista de estos dibujos, la susodicha Mesa.

La Mesa como centro de un mundo en disección permanente.

Alguna vez el mundo, centró en la obra, el acto de la cruz, los retorcidos tendones del Nazareno. Más plebeya la mesa -centro de otra crucificción, la cotidiana- y a su alrededor, abajo, a sus costados, sobre, restos de lo que podría haberse salvado y se perdió hacia otra aventura ajena y desconocida.

 Abel Robino

Ver más hojas de cuaderno clic aquí 

LOCA PASIÓN

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Por la noche la reunión fué en el Théâtre des Champs-Elysées. Alex invita.
Nadie debe hablar sino de lo que le interesa o ama, de nos ser así, se habla de gustos, con su titular en este orden: el charlatán de feria. Para no serlo, relato cosas de ese espectáculo; Tango Pasión con el Sexteto Stazo Mayor, Luis Stazo y Christian Gerber al bandoneón.
Recordemos que cuanto más lejos uno está, hasta la 9a sinfonía te suena a tango, y qué tango!

El espectáculo estaba bien, pero dos cosas se imponían a comentar, como cara y cruz, día y noche, ya que de tango se trata, macho o hembra, de luz o sombra, como un contrapunto secreto.
No para quedarse con uno o con otro, cuando las dos cosas son buenas que elijan los giles.
 
Paso a la primera: un solo de piano de introducción a Adiós Nonino, de Piazzola. Durante todo el espectáculo, aquel tipo se lo pasó grisausente, y de repente engancha el piano y se nos aparece como aquel haiku japonés  “lleno de oscuridad, yo cazo la luciérnaga”.
Un sentir parecido nos brindó el maestro Juan Carlos Zunini.
La sala vibra. Los que esperaban, asumen que el instante ha llegado, eso que hacía falta para escurrirse fuera del mundo, y en ése estado dejas de preguntarte cuántas decepciones te conducen a la amargura una o mil.
Cioran  diría que todo depende del tema de la decepción, porque tema es nombre y apellido y algunas tardes de algunos días pesan más que otros, así el hombrecito terminó su perfección anónima y pasó por atrás de los músicos sin molestar -cuando nos había puesto una granada bajo la almohada- para volver a ocupar su lugar de antiguo gris.
 
La otra parte a destacar, -aunque muchas fueron buenas, sin menospreciar, todo se mantenía- fué la segunda conjunción: Valeria Sol Alvarez & Juan Manuel Acosta, primos en vida compañeros en la escena y pareja en el amor, que familia de pasión! tanto hacían uno, que creo que si él hubiese tenido tetas hubiesen sido como las de ella, al tipo que estaba delante mío se le escapó un piropo, ella cabello caoba -pero la luz la hacía colorada- y el vecino dijo “un desamor con la colorada equivale a la legión extranjera” y se disolvió en su butaca.Los pasos parecen los mismos pero los cuerpos se aprietan, él llegó a tener una boa con tacos altos que caía por momentos; ella una fibra jalonada de algún animal borgeano tigre o pantera.
Los vaivenes del público eran de salto mortal y hasta dos pibitos franchutes anti-aguante que por vocación paterna están mas condenados que invitados a este tipo de aquelarres, estaban como egipcios, hieráticos mandíbulas colgantes.
 
Y no hay más, el resto ya lo conocen: chismerío de chismeríos como dice la biblia y frases…

¿quién dijo? « si yo hubiese escuchado mis pulsiones hubiese terminado o loco o colgado” y qué sé yo, la pregunta no está tan descolgada: cómo carajo hace esta música con sus participantes para no abandonarlos ni en la locura ni en el cadalso?

Por « azahar », más tarde nos cruzamos frente al teatro con una bailarina de largos cabellos que en escena parecía diosa y en la calle es chiquita y simple. Quizá la verdadera quedó en escena. Helen la noruega dice que ella corroboró que era la misma, que guardaba algo de la pitonisa en transe, la de las mil caderas. Pero esto me parece a mí humanismo nórdico.
Los latinos preferimos decir que cuando se expresa la creación no sólo se es el verdadero, sino el único y que ésta es copia, ésta es Clark Kent,
Y alguien porfía. Les digo muchachos que esto es peligroso, envenenado,
Puede que el arte muestre quienes somos, puede que el arte mienta, pero bueno -contempla un radical-, nadie puede estar inmolándose, noche y día. Y porqué no los santos, por ejemplo, me estoy refriendo ante todo al santo del abasto, claro está.

Abel Robino

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LA AUSENCIA DE MANGUEL

Ciclo de conferencias « Selon Manguel » en el Centro Georges Pompidou

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En un poema célebre, Constantin Cavafis sugiere que un día vendrá en que se nos dirá de repente que ya no hay más bárbaros. ¿Pero que nos va a suceder si no hay más bárbaros?-pregunta Cavafis. Esta gente es una especie de solución.
Alberto Manguel

Pocas veces me digo que tengo suerte, pero el viernes 12 de diciembre a la tarde era una de ésas. Después del trabajo tenía un programa de tipo con suerte: en el Centro Pompidou daban une conferencia de Alberto Manguel con una entrevista a Doris Lessing (Premio Nóbel de literatura 2007), con dos actores (Agnès Sourdillon, Yann Collette) leyendo pasajes de sus libros y acompañados por los músicos amigos Luis Rigou, Helene Arntzen y Alfonso Pacín.
Desde hace años que quería encontrar a Alberto Manguel, cuyos libros han venido poblando mi imaginario este último tiempo (Une histoire de la lecture, 1996, L’Ordinateur de Saint Augustin, Dans la forêt du miroir, Petites histoires de la littérature américaine, Le Livre d’images, Journal d’un lecteur, etc. editados en Actes Sud).
Todo ésto GRATIS y rodeado de amigos. ¿Qué más pedir?
Con Abel Robino en el camino embotellado que nos llevaba al centro, admirando las luces navideñas des Champs-
Elysées, hablábamos de la necesidad de crear un grupo de lectura y reflexión que nos permitiera no dejar pasar desapercibidos pensadores, escritores, filósofos o científicos antiguos o contemporáneos.
Estábamos exitados con la idea de ir a escuchar un pensador-escritor que fué lector de Borges y a una mujer inglesa rebelde,
premio Nobel tardío y ampliamente justificado, sobre la ciencia ficción!!!
En el programa se anunciaba: « La Pantalla de Hal » – « Las pantallas de Doris Lessing » entrevista filmada de Omar
Berrada.
A pesar se haber llegado a tiempo (milagro espontáneo un viernes a la noche en París), la cosa se complicó.
Omar Berrada nos informo que Manguel no podría dar la conferencia porque estaba enfermo
. Las caras de los actores, de los músicos, de los organizadores, nos tranmitían la fragilidad del momento.
El dispositivo previsto -conferencia, entrevista, lectura y musica- había cambiado por la fuerza de la actualidad. La mesa tenía tres patas y todos esperábamos que no se cayera.
Aunque no había más de treinta personas (¿qué rating para un premio Nobel?), la tensión era palpable. The show must
go on…
En la entrevista, Doris Lessing describe un congreso surrealista de aficionados a la SF (Science Fiction) en los
años 70 donde centenares de personas disfrazadas de Dr Spock o de Capitan Marte la abucheaban cuando ella les decía que no habían entendido nada de los libros que leían. Luego anécdotas y descripciones sobre la ausencia de « mensaje » de sus libros, sobre todo los de ciencia ficción, que a pesar de todo inspiraron la creación de algunas nuevas religiones en USA, con profetas que se llamaban como sus personajes.
Los actores Agnès Sourdillon y Yann Collette leyeron extractos de Shikasta, un ejercicio a dos sobre cuerda floja
que me dejó impresionado.
Entretanto Abel Robino se durmió. Me imagino que fué una mezcla de cansancio, decepción por la ausencia de Manguel,
y la pérdida del hilo conductor de esa noche tan esperada. Se despertó de repente con un grito ahogado que le dió miedo a todo el mundo y se fué al fondo de la sala.
Es verdad que la lectura de esos mundos imaginarios poblados por mutantes gigantes de 5m que se reproducen cada 1000
años y « Los ejes de mi carreta » de Yupanqui cantadas por Luis Rigou, pueden dar una impresión de decalage espacio-temporal y un cierto vértigo. Pero a mí todo eso me hablaba, con un lenguaje ambiguo, sensorial y afectivo. Eso me permitió pasar un momento de viaje agradable y rico.
Otras lecturas -Olaf Stapleton y Borges-, otras músicas, completaron esa noche de ausencia de Manguel. ¿En qué mundo
cienciaficcional estaría él en ese momento?
Para terminar, hablando del fin de la civilización -de la humanidad?- de uno de sus libros, Doris Lessing dijo
haberse inspirado de Tony Blair, un personaje a sus ojos despreciable, heredero de una cultura centenaria, que por ignorancia destruyó en poco tiempo todo lo que sus ancestros habían construído.
Para exorcizar la ausencia de Manguel, nos fuimos a comer unas empanadas fritas al bar « Sur », boulevard
Sain-Germain, esperando que la salud de Alberto Manguel nos lo devuelva rápidamente.


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